invitación a comerEl hombre está sentado frente a su máquina de escribir. Las mangas arremangadas hasta la mitad del brazo. Las manos sobre el teclado. La camisa desabrochada en el cuello. La corbata con un gran nudo que ha aflojado. Cabecea hacia la izquierda en cámara lenta y regresa a su sitio. El hombre se ha quedado dormido escribiendo un texto. Muchas horas de trabajo. Por la mañana en un gabinete de prensa hasta las cuatro de la tarde. A las 6:00 pm entra al turno del diario hasta más allá de la medianoche, o la hora que le marquen las eventualidades. El agotamiento lo vence. Los ojos semiabiertos. Casi se le oye el ronquido a tres metros de distancia. Seguir leyendo