escapismoEn El Universal había un reportero que dejaba la chaqueta en el respaldar del asiento y se marchaba ‘a la francesa’: calladito. Si algún jefe preguntaba por él para ponerle una pauta “rayosa” (de último momento), los compañeros que veían la prenda con la que llegó en la mañana suponían que sólo había salido un momento, y respondían: “Mira, debe estar por ahí, tomando un café. Ese viene ahora, espéralo”. Es una de las “técnicas de escapismo” reporteril que conocí en varias redacciones en las que me tocó trabajar. Seguir leyendo

sms juanHace pocos días recibí un sms en mi teléfono. En España es noticia hablar sobre mensajes de texto, pero de los que se cruzaron Mariano Rajoy y Luis Bárcenas, el extesorero del Partido Popular acusado de varios casos de corrupción, pagar sobresueldos a dirigentes de la organización y llevar una contabilidad paralela.  Lo que me ocurrió a mí no tiene nada que ver. Más bien, parece una venganza de Juan, el nocturno. Seguir leyendo

kapuscinski“No hay una regla única. Lo ideal es ser lo más independiente posible, pero la vida está muy lejos de ser ideal. El periodista se ve sometido a muchas y distintas presiones para que escriba lo que su jefe quiere que escriba. Nuestra profesión es una lucha constante entre nuestro propio sueño, nuestra voluntad de ser completamente independientes y las situaciones reales que nos encontramos, que nos obligan a ser, en cambio, dependiente de los intereses, puntos de vista y expectativas de nuestros editores”

Ryszard Kapuscinski, en Los cínicos no sirven para este oficio, al contestar una pregunta sobre la relación entre el periodista y el poder