invitación a comerEl hombre está sentado frente a su máquina de escribir. Las mangas arremangadas hasta la mitad del brazo. Las manos sobre el teclado. La camisa desabrochada en el cuello. La corbata con un gran nudo que ha aflojado. Cabecea hacia la izquierda en cámara lenta y regresa a su sitio. El hombre se ha quedado dormido escribiendo un texto. Muchas horas de trabajo. Por la mañana en un gabinete de prensa hasta las cuatro de la tarde. A las 6:00 pm entra al turno del diario hasta más allá de la medianoche, o la hora que le marquen las eventualidades. El agotamiento lo vence. Los ojos semiabiertos. Casi se le oye el ronquido a tres metros de distancia. Seguir leyendo

YanomamisEl asunto fue en el estado Bolívar, justo en la zona fronteriza entre Venezuela y Brasil, en unas poblaciones indígenas (de etnia yanomami, la mayoría) que casi no aparecen en el mapa, donde se habían programado unas jornadas binacionales de atención médico-social. Me había invitado la Comisión de Fronteras de la Cancillería. Seguir leyendo

Aristóbulo IstúrizAristóbulo estaba recién estrenándose como alcalde del Municipio Libertador, la alcaldía más importante de la Gran Caracas aquel 1993. No era lo mismo ser un gran orador-agitador desde el Congreso que gobernar una ciudad llena de conflictos a diario, carencias añejas, caos institucional y urbano, demandas de muchos sectores y muchas responsabilidades y atribuciones. Seguir leyendo

Claudio FermínEra un domingo de guardia. Solo dos personas: Luciana, la reportera, una veterana de mil batallas que escribía como los dioses del Olimpo, y yo. Había sido difícil obtener información buena durante la jornada. Prácticamente habíamos escrito los dos unos “notones” (artículos extensos). Y todavía nos quedaba espacio por cubrir. Se acercaba la hora de entregar páginas. Estábamos cansados y queríamos irnos ya a la casa. Seguir leyendo

Aznar chávez2 de febrero de 1999. Estaba todo listo para que el presidente electo, Hugo Rafael Chávez Frías, asumiera la presidencia de la República, en un acto protocolar en el Congreso Nacional. Era una ocasión única, de dimensiones históricas y políticas trascendentales, con invitados especiales de todos los países. Tras el juramento sobre una “moribunda” Constitución, el país y el mundo iban a presenciar una auténtica ruptura de Venezuela con su pasado reciente, tal vez mucho más de lo que en ese momento todos imaginábamos. Seguir leyendo