syc_isa_doblesMontañas de libretas usadas recubrían siempre el escritorio de Dora Segnini, reportera de La Revista de Caracas. Cuando llegaba de una pauta soltaba la cartera en una gaveta del escritorio y aventaba las libretas en las que había tomado sus notas hacia el promontorio de cuadernillos. Dentro del desorden solía localizar la que necesitaba para escribir sus artículos, hasta que un día el pandemónuim erigido sobre su puesto le jugó una mala pasada. Y debía entregar una entrevista a Isa Dobles en dos días. Seguir leyendo

syc_reconteoLa foto del periódico encuadraba una escena en que un hombre alza por un brazo a Aristóbulo Istúriz para subirlo al pedestal que sostiene el busto de Bolívar, en la Plaza Caracas, donde una multitud espera las palabras que dirigirá el candidato a la importante Alcaldía del Municipio Libertador.

Contra todo pronóstico, el profesor Istúriz había ganado aparentemente las elecciones municipales para disputarle el cargo al alcalde de turno Claudio Fermín, quien aspiraba a la reelección, pero denunciaba una maniobra para arrebatarle ese triunfo y había convocado a sus votantes a los alrededores del Consejo Supremo Electoral (hoy CNE) donde pediría el recuento de los votos, uno por uno.

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syc_pifiaA todos nos ha ocurrido alguna vez. Un dato erróneo, una fecha equivocada, un nombre mal escrito… alguna pifia que se nos cuela en el texto por un descuido tonto, unos dedos torpes, una grabación defectuosa, la prisa por la entrega, la edición veloz. Las hay inocentes, que ameritan solo una rectificación al día siguiente. Y las de antología, que por lo mínimo demandan un derecho de réplica. Seguir leyendo

Mi primer jefe directo en El Diario de Caracas fue mujer: Carmen Alviárez, alias ‘Katina’. La primera de las jefecitas con las que me tocó trabajar en dos décadas de periodismo. Era súper metódica, organizada y un relojito cerrando páginas; me enseñó a usar “el cuchillo y el tenedor” en mis pininos del periodismo político, la importancia de atribuir las fuentes, la necesidad de sintetizar la “paja pareja” que sueltan los políticos, la desconfianza que como norma de oro hay que tener con todo el que declara. Seguir leyendo