preguntar altarA quién en el ejercicio de la profesión no le ha pasado. Creo que a todo reportero alguna vez le ha tocado ese papel. Yo he contado en este espacio algunas de las mías. Uno hace un comentario o una pregunta impertinente que cae pesada o mueve a la risa, más por despiste o simple ignorancia que por sacar la piedra, aunque a veces sí es por joder un poco. Y mete la pata hasta el fondo.

Esto le pasó a Chelo Palumbo quien junto con Tomás Cano integraban un grupo de periodistas que había invitado una fundación cultural a una gira corta al exterior para ver las obras de varios artistas.

Un día les tocó visualizar la producción de un pintor-escultor de origen latino que había convertido su propia casa-mansión en un museo, con lienzos y piezas emplazados en varios sitios. El artista guiaba al grupo e iba explicando varias de sus obras de arte sincrético. Los reporteros miraban, escuchaban, preguntaban, comentaban y tomaban notas.

Cuando iban saliendo del sótano, por donde pasaron rápidamente, Chelo, con su paso apurado, detuvo al grupo y le preguntó al artista por una “obra” que había visto en el sótano y de la que no había hablado:

– ¡Es espectacular! ¿Cuándo la hizo? ¿Qué significado tiene?, preguntó Chelo ansiosa.

– Eso no es una obra. Es un altar dedicado a mi esposa que murió hace un año — respondió irritado el hombre.

 

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