invitación a comerEl hombre está sentado frente a su máquina de escribir. Las mangas arremangadas hasta la mitad del brazo. Las manos sobre el teclado. La camisa desabrochada en el cuello. La corbata con un gran nudo que ha aflojado. Cabecea hacia la izquierda en cámara lenta y regresa a su sitio. El hombre se ha quedado dormido escribiendo un texto. Muchas horas de trabajo. Por la mañana en un gabinete de prensa hasta las cuatro de la tarde. A las 6:00 pm entra al turno del diario hasta más allá de la medianoche, o la hora que le marquen las eventualidades. El agotamiento lo vence. Los ojos semiabiertos. Casi se le oye el ronquido a tres metros de distancia.

– ¡Enrique! — le grita el coordinador ‘Tomás Vélez’ con su potente voz.

El sobresalto lo despierta. Y, como un autómata, casi sin ver el papel, en el acto, continúa escribiendo lo que había dejado en pausa antes de caer en el sueño.

Enrique Hernández, ‘Roseboro’ o ‘Fermín’ como también le decían, fue por varios años el redactor nocturno de El Universal. Bonachón, de risa contagiosa y buenos sentimientos, era una expresión muy sólida y genuina de la felicidad en persona.

Vivía muy cerca de Puerto Escondido por lo que siempre me había extrañado que no hubiese trabajado en El Nacional. En los últimos años laboraba como periodista en la Asamblea Nacional.

Esa imagen del negro dormido frente a su máquina de escribir la tengo grabada todavía. Hace pocos días ‘Roseboro’ nos dejó. QEPD.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>