Henry RamosLa práctica, lo usual, lo recomendable, lo ético, es que el título de una noticia se extraiga del contenido más revelador e importante, sea una cifra, un dato, una declaración, un nombre. Es lo que aprendemos en la escuela y lo que, con oficio y pericia, vamos afilando con la experiencia periodística.

Titular no es nada fácil. Al contrario, es todo un arte difícil y exigente, que tal vez requiera mucho más tiempo del que se dispone en una sala de redacción, donde el cierre de páginas impone una dinámica perversa en la que los detalles y el estilo pasan a segundo plano.

Hay maestros de maestros con la titulación. Profesionales que con los años desarrollan una habilidad (probablemente ya innata) para condensar en diez o trece palabras la noticia del día.

Pablo Torres era uno de ellos.

El único problema era que muchas veces le gustaba caminar al borde del precipicio. Veterano de varios medios, genial, agudo, perspicaz, astuto, mago de la palabra, podía reinterpretar un texto y encabezarlo con un titular pegador y sugerente.

Los años y su acentuado antichavismo muchas veces le jugaron malas pasadas. Había que detenerlo. Forzaba los títulos demasiado, al punto de decir algo que luego en el texto nunca se conseguía. Sé de varias veces en que eso ocurrió.

Recuerdo un caso peculiar que sucedió siendo yo jefe de información de Política. Entregué una nota que versaba sobre una rueda de prensa de Henry Ramos Allup, cuyas frases geniales dan por sí mismas varias opciones de titular.

Me pidieron ese texto para hacer un gran llamado en la primera página, creo que incluso el principal. Le pasé el original a Torres, que como había visto por televisión la conferencia del dirigente adeísta sabía más o menos por dónde enfocar el encabezado.

Al rato se me acercó, texto en mano, para una consulta sobre la nota:

– Oye, Antonio. ¿Henry dijo esto así? — me indicó una cita que estaba entrecomillada y él había subrayado.

– Sí, claro. Es una cita literal, es lo que dijo — respondí.

– Pero es que… sería mucho mejor si hubiese dicho esto así — aseguró, y me mostró un título parecido, escrito de su puño y letra, mucho más contundente y redondo, desde luego, pero que no era lo que había declarado el secretario general de AD a los medios.

– Claro que es mucho mejor, el problema es que Ramos Allup no dijo eso y fue en una rueda de prensa — le repliqué.

– ¿Tú, por casualidad, tienes el teléfono de Henry? Es que si yo le leo este título estoy completamente seguro de que no tendrá ningún inconveniente en se lo pongamos en su boca — me dijo el viejo zorro.

– Yo te doy el teléfono, pero lo llamas tú. Yo no pienso hacer eso. Además, si dice que sí, hay que cambiar el contenido también y agregar que eso se lo dijo en exclusiva a El Nacional — repliqué casi sin dar crédito a la ‘cabra en desarrollo’ que estaba presenciando.

A los diez minutos Torres regresó a mi puesto con una sonrisa de oreja a oreja.

– Henry me dijo que sí, que sin ningún problema se hace cargo del título, que era mejor mi frase que la de él. Manda a agregar esa línea en la nota — me comentó y se fue contento con su título a la inversa.

Nada, cosas que uno ha visto.

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