Marcelo CorleoneDe ‘Vittorio Corleone’, un extraordinario fotógrafo deportivo que acaudala afectos y montones de premios por su profesionalismo con la lente, se pueden escribir infinidad de historias, casi todas graciosas.

Buena gente, sencillo y directo, es uno de los veteranos del departamento de fotografía de El Universal, donde ha hecho prácticamente toda su carrera profesional.

A mí siempre me llamaba ‘Fernando’ y, por acto reflejo, corregía en el segundo: Antonio.

– Mira Fernando… Antonio.., te digo una cosa: lo ‘Cheo’, lo ‘Santo’, lo ‘Roco’ y lo ‘Cherardi’ son todo maricone, te cuidao con elloh, ¿sabe? — me advertía sobre los compañeros jodedores de Fotografía que vivían haciéndole bromas.

Hace muchos años se compró una casita por San Casimiro -no sé si todavía la tiene- e invitaba siempre a sus amigos a visitarlo los fines de semana.

A quienes le pedían la dirección, ‘Vittorio’ les explicaba:

– Tu agarra la vía hacia San Casimiro y cuando vea una casa de albahaca dobla a la derecha.

– ¿De albahaca?

– Si vale, de albahaca, ¿no sabe lo que eh la albahaca, chico? Eso que parece barro con que hacen la casita pobre del interior.

Obviamente se refería a bahareque.

Cierto día el jefe de Arte del periódico, que tenía bajo su mando a Fotografía, propuso unos cursos de inglés para los fotógrafos y ‘Vittorio’ le advirtió:

– No sé español, ni sé italiano sino el dialecto de mi pueblo, mucho menos voy a aprender inglés después de viejo.

Con todo y eso en una oportunidad lo enviaron junto con un reportero de Deportes a Estados Unidos a cubrir los juegos del spring training.

Viajaba con pasaporte europeo y sin visa de periodista.

Cuando llegó a inmigración en Miami el funcionario le preguntó qué venía a hacer a Estados Unidos y él respondió, sincero y directo como es (aparte de que no era mentira):

– A trabajar.

Responder eso en la aduana de entrada de EEUU, donde ponen cualquier mínimo impedimento para detenerte o deportarte, puede ser problemático y más en las condiciones en que él viajaba y sin hablar papa de inglés.

El reportero que lo acompañaba ya había pasado tranquilamente el control. ‘Vittorio’ ni sabía dónde iban a quedarse, ni el tiempo que iban a permanecer, ni los juegos que debía cubrir. Le preguntaban y sólo respondía que era reportero gráfico de El Universal y que venía a tomar gráficas en unos juegos de béisbol.

Lo retuvieron durante horas en un cuarto, interrogándolo y finalmente, por alguna razón inexplicable, se condolieron de él y lo soltaron por una puerta al otro extremo del aeropuerto. El reportero no tenía ni idea de dónde estaba ‘Vittorio’, pero éste fue avispado y lo hizo llamar por el altavoz.

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