CAP embraguetaCorría el año 1989 y Carlos Andrés Pérez (CAP) acababa de asumir su segundo mandato tras una fastuosa ceremonia en el Teatro Teresa Carreño, con invitados internacionales como Fidel Castro y Felipe González, un acto que en la opinión pública se conoció como ‘La Coronación’.

Ya había designado a todo su tren ministerial al que había incorporado a los llamados ‘IESA boys’, tecnócratas entre los 30 y 40 años de edad, doctorados en prestigiosas universidades de Estados Unidos y Reino Unido en administración de empresas, economía y gerencia pública.

El gabinete económico lo encabezada el ministro de Finanzas, Miguel Rodríguez; a quien acompañaban Moisés Naím, en Cordiplan; Gerver Torres, en el Fondo de Inversiones; Gabriela Febres Cordero, en el Instituto de Comercio Exterior, entre otras nuevas caras en la opinión pública venezolana.

Los adecos de prosapia no veían con buenos ojos aquellos muchachones que sabían mucho de números pero muy poco de política, sobre todo de la política de la calle, de buscar votos, de pegar afiches, de asistir a reuniones y plenos de partidos, de subir cerros y abrazar viejitas; pero el gobierno apenas comenzaba y había que darle chance.

En el salón Ayacucho estaba todo listo para una rueda de prensa en la que se anunciarían las medidas económicas, bautizadas popularmente como ‘El Paquetazo’, una receta de shock que Pérez confió y dejó en mano de aquellos inexpertos políticos, a quienes pocos periodistas de economía entendían sus declaraciones en un idioma técnico poco conocido.

El veterano y gran fotógrafo de El Diario de Caracas, Luigui Scotto, había ido a Miraflores. Siempre con su corbata ‘lengua de vaca’ y su paltó algo desgarbado. Conocía a Pérez desde hacía muchos años.

Minutos antes de iniciar el acto, caminó hasta acercarse a la tarima donde el Presidente se sentaba con sus ministros a cada lado. Sabía que tenía entre sus manos el registro del día. El Diario de Caracas siempre destacaba en la primera plana una gran foto editorial con un título de impacto.

Scotto se colgó la cámara que le quedó a la altura del pecho y llevaba otra en la mano izquierda. Se acercó más al Presidente. Estaba a punto de comenzar el acto. Lo saludó y con los labios en punta (un gesto típicamente venezolano para señalar) le advirtió:

– ¡Presidente! — los labios apuntando a la cremallera del pantalón de CAP, los ojos muy abiertos señalando una alerta.

Pérez rápidamente tomó la junta del pantalón con su mano izquierda una punta y con la derecha se subió el cierre. Pero no estaba totalmente abierta. Nunca lo estuvo. Fue una picardía del veterano fotógrafo. Sólo que Pérez, la estrella del momento, quería asegurarse. No era poco lo que iba a anunciar al país y al mundo. En ese momento Scotto accionó el botón de la cámara que llevaba colgada y captó todo el cuadro. Nadie se dio cuenta de la pirueta.

Al día siguiente la primera plana del Diario exhibía a todo lo ancho la imagen captada por Scotto y el título: ¡CAP se embragueta!

2 thoughts on “CAP se embragueta

  1. Hola Antonio, un abrazo poquito después del día del periodista…

    Genial anécdota como el resto de las que conforman el blog. Hay un lapsus en el primer párrafo donde dice “Teatro Pérez Carreño”.

    Saludos!

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