raptoAlguna vez hablé sobre los conflictos, menores o mayores, entre periodistas y editores; en El Nacional mucho más intensos y frecuentes que en El Universal, donde la figura del editor no existía como tal (cumplían funciones de correctores de estilo) y hace algunos años los eliminaron, cosa que se nota. La discusión sobre el “correcto uso” de la palabra secuestro, rapto o plagio era un ritornello cansón.

El caso es que siendo yo jefe de Información de Sucesos me topé muchas veces con textos que hablaban sobre secuestros, natural en un país donde ese delito se comete con alta frecuencia. Para no repetir el término los periodistas apelaban al sinónimo “plagio” y evitaban a toda costa referirse a “rapto”.

Los editores se habían encargado de aleccionar al equipo.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, secuestro significa:

(Del lat. sequestrum).

  • Acción y efecto de secuestrar.
  • Bienes secuestrados.
  • Depósito judicial por embargo de bienes, o como medida de aseguramiento en cuanto a los litigiosos.
  • Porción de hueso mortificada que subsiste en el cuerpo separada de la parte viva.
  • Juez árbitro o mediador.

Y secuestrar, también según la el DRAE, es:

1. tr. Retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate, o para otros fines.

2. tr. Tomar por las armas el mando de un vehículo, ya sea un avión, un barco, etc., reteniendo a la tripulación y pasaje, a fin de exigir como rescate una suma de dinero o la concesión de ciertas reivindicaciones.

3. tr. Depositar judicial o gubernativamente una alhaja en poder de un tercero hasta que se decida a quién pertenece.

4. tr. Embargar judicialmente.

5. tr. Impedir, por orden judicial, la distribución y venta de una publicación.

Aparentemente el término “raptar” podría ser usado en igual sentido, porque su definición en el DRAE es:

(Del lat. raptāre).

1. tr. Secuestrar, retener a alguien en contra de su voluntad, por lo general con el fin de conseguir un rescate.

2. tr. Sacar a una mujer, violentamente o con engaño, de la casa y potestad de sus padres y parientes.

Sin embargo, los editores sólo tomaban la última acepción, impidiéndo que se usase “rapto” como sinónimo de secuestro. Le pregunté a uno de ellos el por qué de esa norma de estilo y me refirió el mito griego del Rapto de Perséfone, la hija de Zeus y Deméter que fue raptada (aquí sí) por Hades para poseerla.

En resumen, según estilo de El Nacional, te secuestran o plagian para pedir dinero, pero te raptan para “humjúm”.

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