luis pineruaEl gobierno de Carlos Andrés Pérez echaba sus últimos estertores en 1993, luego de un paquetazo económico con medidas de shock, un estallido social, dos intentos de golpe de Estado y un clima social y político muy inestable. Su capital político se evaporaba cada segundo. Necesitaba un golpe de autoridad, una cara que le diera seriedad y credibilidad. Entonces nombró ministro del Interior a Luis Piñerúa Ordaz.

Era un hombre bajito, menudo, de pelo ralo y bachaco, oriental, de hablar pausado y sonrisa tenue; una referencia del liderazgo rancio de Acción Democrática que en cierto momento gozó de popularidad por su confrontación a la corrupción. Fue él quien durante el anterior gobierno presidido por su compañero de partido Jaime Lusinchi había puesto el mote “barragana” a la amante de ese mandatario, Blanca Ibáñez.

Había sido candidato presidencial de AD en las elecciones de 1978, que perdió frente al socialcristiano Luis Herrera Campíns. Recuerdo (yo era un chamo, ojo) que en aquella campaña el equipo del candidato había sacado una especie de armónica, que sonaba con cuatro tonos, con las notas del spot: Pi-ñe-rú-a, el cual finalizaba con la afirmación: ¡correcto! Tenía otra canción pegajosa en que alguien salía por la ventana de una casa y preguntaba: “¿con quien estás tú, compañero?” y otro desde la calle contestaba: “¡Con Luis Piñerúa, vale!”

Honorio Torrealba, cómico de la Radio Rochela que falleció en 2010, imitaba perfectamente a Piñita cuando decía: “yo sé que gobernar es difíciiiiiirrrrrggggg”.

En 1993, CAP, necesitado como estaba de una voz de autoridad en medio de tanta inestabilidad y desestabilización, echaba mano de esa carta y puso a Piñerúa a la cabeza del principal ministerio del área política.

En Miraflores, los reporteros tenían permanentemente información de “Piñita” y de otros ministros que pasaban por el palacio a rendir cuentas.

Desirée Santos Amaral cubría la fuente por Últimas Noticias y Radio Rumbos. La veterana periodista se conseguía a menudo con otras colegas y amigas con quienes pasaba el tiempo conversando y echando vaina entre declaración y declaración al fondo de la Casa de Misia Jacinta, donde se ubicaban los reporteros bajo los árboles para guarecerse del sol caraqueño.

Aquellas amigas de Santos Amaral también eran comadres entre sí. De cuando en cuando planificaban unos sancochos o encuentros familiares del ‘Consecoma‘, consejo de comadres, como le decía Desirée bromeando.

En cierta ocasión salió Piñerúa a declarar. Pronto se vio rodeado de micrófonos y cámaras. Entre el grupo estaba Desirée y sus amigas/colegas.

– Hemos detectados y ubicado ya a varias organizaciones que están dedicadas a la desestabilización del país, y debo informarle responsablemente al país nacional que la Policía Técnica Judicial así como la policía política están al tanto de todas sus actividades — afirmaba el ministro.

– ¿Nos puede indicar cuáles son esos grupos, ministro? — preguntó un colega.

– Hemos identificado a Bandera Roja, Tercer Camino, reductos de la Liga Socialista, los llamados Comacates dentro de las fuerzas armadas  y otros grupos irregulares más pequeños.

– ¿Está en esa lista el ‘Consecoma’ por casualidad? — preguntó muy seria Desirée Santos, aunque las otras hacían lo que podían por aguantar la risa.

– Ese también está perfectamente ubicado — afirmó el ministro sin la más mínima duda.

Algunos debieron retirarse a largar la carcajada.

One thought on “Piñerúa busca al ‘Consecoma’

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