alfaro uceroNo había nadie en el edificio porque había llegado temprano. Ni el ‘negro Encarnación’, el portero de toda la vida de la sede de Acción Democrática, estaba por ahí. Tomé el ascensor hasta el último piso donde estaba la oficina del “caudillo”, Luis Alfaro Ucero, personaje de bajo perfil mediático del que se decía en esos años, manejaba todos los hilos de la organización y del poder desde la sombra. Seguir leyendo

san vicente del caguanLa guerrilla de las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos acaban de alcanzar un primer acuerdo importante sobre el tema agrario. Recuerdo cuando en enero de 1999 El Universal nos envió a Carlos Hernández y a mí a cubrir el primer intento de diálogo entre el presidente Andrés Pastrana y el líder del grupo subversivo, Manuel Marulanda Vélez (‘Tirofijo’) en San Vicente del Caguán, en el Caquetá, la Colombia profunda.

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kapuscinski“No hay una regla única. Lo ideal es ser lo más independiente posible, pero la vida está muy lejos de ser ideal. El periodista se ve sometido a muchas y distintas presiones para que escriba lo que su jefe quiere que escriba. Nuestra profesión es una lucha constante entre nuestro propio sueño, nuestra voluntad de ser completamente independientes y las situaciones reales que nos encontramos, que nos obligan a ser, en cambio, dependiente de los intereses, puntos de vista y expectativas de nuestros editores”

Ryszard Kapuscinski, en Los cínicos no sirven para este oficio, al contestar una pregunta sobre la relación entre el periodista y el poder

el_universal_divinoA veces sorprendían porque estaban paseando por la redacción, siempre tan amables, tan respetuosas, tan simpáticas, tan elegantes. Adelaida y Marta, las asesoras del rediseño de El Universal por allá en 1996-97, revisaban cada página, se detenían en los detalles, conversaban con jefes y coordinadores, planteaban opciones, pero sobre todo tenían una expresión para sobarte el lomo y el ego: “las páginas están divinas”, “ese texto le quedó divino”, “la sección está divina”. Seguir leyendo

roberto_eldoradoVeníamos de una actividad en Cartagena organizada por la Embajada de Colombia y la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, con el propósito de acercar las posiciones de periodistas venezolanos y colombianos que en esa época eran bastante polarizadas, basadas la mayor parte de las veces en estereotipos y prejuicios. Por Venezuela habíamos sido invitados Gioconda Soto por El Nacional, Teodoro Petkoff por Tal Cual, Roberto Giuisti y este servidor por El Universal. Al regreso a Caracas, el protagonista fue Roberto y su morralito. Seguir leyendo