syc_pitido_sujetador“Salga y vuelva a entrar, por favor”, le ordenaba el oficial a la reportera argentina que acababa de pasar por el detector de metales del centro de convenciones donde se había dispuesto una gigantesca sala de prensa para la cobertura de la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado en Asunción, Paraguay.

El pitido y la luz roja habían detenido el camino de la periodista que regresaba, como casi todos, de los servicios ubicados en otro edificio.

– ¡Y no llevo nada! ¡Revisáme si querés!, se quejaba la chica que trabajaba para La Nación, diario que al menos tenía a tres reporteros en el lugar y otros tantos fotógrafos.

– Señorita, disculpe la molestia. Vuelva a pasar — insistía el funcionario policial.

La organización había puesto esmero en habilitar aquella sala, dotada de una enorme pantalla de televisión donde se veía en directo las sesiones de los mandatarios. Había hileras de mesas con computadoras y conexiones para ordenadores personales y artefactos eléctricos, cabinas con teléfonos, puntos para transmitir por fax, café y snacks permanentemente. El lugar congregaba al menos a 60 profesionales de la comunicación. Un equipo de profesionales de la propia organización producía notas de prensa y documentación como salchichas.

Yo iba en la fila para regresar a esa sala justo detrás de la reportera del inconveniente.

– Pipipipipi…. — sonó el detector de metales cuando pasó nuevamente la muchacha.

– ¡Pero qué ocurre! ¡Si no llevo nada, de verdad! ¡Revisáme che! — gritaba la periodista asombrada por el pitido, encogidos los hombros, las manos con las palmas hacia arriba, sonrojada de la rabia.

– ¿Llevas llaves, alguna moneda, un cinturón? — preguntaba el oficial paraguayo, todavía muy amable a pesar de que la muchacha elevaba la voz.

– ¡Que no! Pero dejá y me quito el cinturón a ver si es eso — respondió la reportera cuando ya empezaba a desajustarse la prenda de cuero con una hebilla grande, que luego colocó en una bandeja.

Ya la cola se hacía más grande y se escuchaba un murmullo entre quejas y bromas. Otros dos oficiales se habían acercado a la puerta, una era mujer.

Con la cara roja como un tomate, más de la rabia que de la vergüenza, la periodista pasó dando dos pasos largos.

– Pipipipi…., de nuevo el pitido y la lucecita roja titilando.

– ¡Che, no lo puedo creer! Jajaja — exclamaba la muchacha con una risa nerviosa que expresaba su asombro por la situación.

– ¿Seguro no lleva nada de metal, señorita? ¿Tiene alguna bala dentro del cuerpo? — repreguntó el oficial, ahora más serio y más firme, que le hacía una señal a la funcionaria para que procediera a un cacheo personal a la reportera, quien puso los brazos en cruz y abrió las piernas.

Desde la fila de los que queríamos entrar se escuchaban las quejas en voz alta.

– ¡Oye, déjala pasar que no lleva nada!

– ¡Pero qué pelotudos son!

– Abrí el paso, por favor, que tenemos que seguir.

La funcionaria terminó la revisión y le preguntó:

– ¿Qué tipo de brassier usa? ¿Tiene ballena?

– ¡El corpiño! ¡No puede ser! ¿El corpiño es el problema? ¡Ustedes quieren que me desnude aquí mismo! — gritaba la muchacha ya cansada de la revisión tan rigurosa. Con la mano izquierda a la espalda logró desajustar el sujetador y con la derecha se sacó la prenda rosada clara por debajo de la blusa.

En la fila hubo una algarabía, los muchachos silbaron, gritaron e hicieron bromas.

– ¡Aquí tenés el corpiño pitador! ¿Paso de nuevo? — le dijo a la funcionaria, que también parecía un poco avergonzada e hizo un gesto afirmativo con la cabeza mientras urgaba en la prensa íntima.

La reportera “rueda libre” pasó muy altiva y desafiante, por el detector que marcó la luz verde para un sonoro aplauso de quienes estábamos en la fila.

Los oficiales se disculparon con la muchacha y uno se acercó al dichoso aparato para inspeccionarlo.

– Está graduado con la máxima sensibilidad. Hay que ajustarlo en 3, no en 6 — notificó a los compañeros.

One thought on “El pitido del corpiño

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>