syc_lina_ronLa primera visita fue en son de paz. La dirigente popular Lina Ron, fallecida en 2011, llegó a Puerto Escondido acompañada de unas veinte personas. Una protesta pacífica, según decía en aquella oportunidad.

El diario cerró la puerta principal por razones de seguridad. La aguerrida líder de la UPV, una dirigente más de calle que de tarimas, auténtica y adoctrinada, conocida por su irrenunciable devoción hacia el presidente Hugo Chávez, su ferocidad verbal y su actitud malandrosa, llegó cerca de las 5:00 de la tarde y megáfono en mano comenzó su andanada de recriminaciones hacia el periódio y al dueño.

Había nerviosismo en la redacción, claro, porque uno nunca sabía el límite hasta el cual llegarían. Pero también había cierto morbo, la curiosidad puntillosa de quien tiene al frente la cara más cruda de la revolución.

Desde los balcones nos asomábamos a ver la protesta de Lina Ron, que venía acompañada del ‘Che Guevara’ y un brujo que colocó una velas en el suelo, una imágenes e hizo una especie de maleficio. Gritaban consignas como: “digan la verdad”, “El Nacional miente” y otras de agradable recordación.

Un reportero de Política y un fotógrafo bajaron a tomar declaraciones para hacer la reseña. La televisión envió equipos a cubrir el asunto. Permanecieron en el sitio cerca de hora y media y se marcharon. Dentro de todo fue bastante civilizado.

Nada parecida a la segunda llegada de la “patota” de motorizados de la Ron, pistolas al cinto o en las manos. Esta vez, la “cordial visita” vino a propósito de que el TSJ había declarado la legalidad de llamar a referéndum revocatorio sobre el mandato del Presidente.

“Se soltaron los locos”, decía un dirigente opositor en un programa de televisión, mientras fúricos seguidores de Chávez hacían desastres por la ciudad, amedrentaban a los medios de comunicación y mostraban a cara descubierta la más absoluta impunidad.

A Puerto Escondido la gente de Lina Ron llegó con varias gaveras de botellas de cerveza, pero no para tomárselas ni para brindar, sino para lanzarlas contra el edificio. Ahí sí se sintió un poco más de miedo mientras duró la agresión. Ni un policía apareció por el sitio.

Al retirarse los agresores, y cuando tuve chance, subí al tercer piso y todo olía a tasca de la Candelaria. El suelo estaba lleno de vidrios rotos, el recuerdo de un miedo salobre que habría de repetirse otras veces.

Al conmemorarse hace poco un aniversario de la muerte de activista política, el exalcalde del Municipio Libertador, Freddy Bernal, declaraba que  Lina Ron fue una especie de “Madre Teresa de Calcuta revolucionaria”. La verdad es que después de recordar todo aquello me muelo la cabeza y no encuentro el más mínimo parecido.

2 thoughts on “Las dos visitas de Lina Ron

  1. Si dejaras de escribir estas anécdotas, yo averiguaría la dirección donde estás en Madrid y también iría hasta allá, con un par de cajas de Polar, a protestar por la reanudaci{on de estas notas. Me divierto, me entristezco, me río, lo que sea que te de la gana que sienta, siento. Qu{e alegr{ia que te hayas animado a hacer esto imborrable.

  2. Yo era pasante cuando sucedió la primera visita. Debía salir corriendo, tipo 5:30pm, a la UCAB como todos los días. Esa vez no llegué a clases. Me fui derechito a la casa, tipo 7pm y encontré a mi mamá comiéndose las uñas. No sé si estaré preparada cuando alguna de mis hijas me diga que quiere estudiar Comunicación. Espero que no ocurra!

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