syc_pregonero MEran como las 3 de la tarde de ese día y estaba esperando a la diseñadora para comenzar a maquetear las páginas de Política y a poner al 100% la producción de noticias. De pronto llegó ‘Sancho’ a cambiar los planes. Una puta M se atravesó en el camino de todo el periódico.

‘Sancho’, un tipo simpaticón, buena gente, fanático del Valencia FC, con años de experiencia sobre sus hombros en El Nacional, era el coordinador de maqueteo. En palabras del editor adjunto, era la persona “que realmente mandaba” en el periódico.

No se podía trazar un plan de paginación sin contar con la maqueta que, por lo general, a primeras horas de la tarde traía ‘Sancho’. En esas hojitas tamaño carta, generalmente recicladas, salían los espacios disponibles para redacción, los reservados a la publicidad y la cantidad de páginas de la sección.

Una llamada de ‘Sancho’ a las 6:00 pm, cuando todo estaba en movimiento y algunas páginas ya habían cerrado, era una mala señal. Podía significar una repaginación, lo cual era fácil de resolver; pero de pronto se caía alguna publicidad y una media página de contenido debía transformarse en cuestión de minutos en una completa. También podía ocurrir lo contrario, que se redujese la edición del día siguiente y había que comprimir los materiales en menos espacio.

Pero ese día había algo diferente. Soprendente, diría. Una empresa telefónica había pagado una suma considerable para colocar “publicidad invasiva” en la sección Política. Se trataba de una M enorme, de forma redondeada y verde manzana, en el centro de dos páginas. El diseñador debía disponer los textos alrededor de esa letra, lo que en lenguaje de diseño se llama “siluetear”.

La cara de ‘Sancho’ no era la más satisfactoria, pero la orden venía “de arriba” y, repito, era muchísimo dinero el que aportaría a la empresa esa publicidad.

La diseñadora maqueteó esas dos páginas con la publicidad invasiva, revulsiva mejor dicho. Cuando vino la periodista Lara Winkelman a pedirme sus espacios y le conté el pequeño inconveniente de diseño y bastaron segundos para que entrara en cólera.

– ¡Pero Antonio! ¿Cómo es eso? ¡Qué horror! ¿Y consultaron a la redacción? Pero esto es intolerable — maldecía Lara.

De inmediato la voz se regó por toda la redacción y se convocó una asamblea de trabajadores para plantear el asunto, considerado antiético y antiestético, un irrespeto a los periodistas y a los lectores del diario. Rápidamente decidieron retirar las firmas de los periodistas en todas aquellas notas que estuviesen en esas páginas y publicar un comunicado en los espacios reservados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

La cosa no se quedó ahí. La reacción de los periodistas llegó a la mesa de los jefes y subió a instancias superiores esa misma tarde.

Entonces bajó el gerente artífice de aquella negociación para reunirse con los jefes y los periodistas. Intentó calmar a la redacción advirtiendo que se trataba de una gruesa suma que beneficiaría a todos, y que total, era asunto de sólo dos días.

¡Fue peor! No era uno sino dos días de publicación de la puta M esa.

La decisión del sindicato fue, entonces, retirar las firmas de todos los redactores del periódico durante esos dos días en que se publicó la publicidad.

Creo que este tema se analizó años más tarde en un foro que organizó la UCAB sobre las meteduras de pata del periodismo contemporáneo venezolano.

Aquella vez fue un asunto bastante “rudo” para todos, un dilema ético y una lección. Más nunca se le ocurrió al departamento de ventas aceptar publicidad invasiva. Al menos durante unos cuantos años.

3 thoughts on “La puta M en medio de la página

  1. Recuerdo el foro de la UCAB, porque trabajaba para el Ucabista y cubrì ese foro. Entre otros fueron los banqueros del grupo Santander a defender lo indefendible, porque ya para ese entonces la publicidad estaba tomando hasta las portadas de los periódicos. Pero que te puedo decir aquì, en el imperio (Miami), en los periòdicos de las ciudades pequeñas como: Doral, Weston, Miami Beach, entre otras, lo normal es ver la publicidad invasiva en todos lados y todas las portadas tomadas…en especial porque todas estas publicaciones son gratuitas, entonces queda el otro debate, sino lo hicieran asì estas publicaciones no podrìan llegar masivamente a todas las personas, y què es mejor màs contenido y menos alcance? Eso, es posible en un sistema donde por ciudad hay hasta 50 publicaciones gratuitas compitiendo entre ellas? Me lo he preguntado muchas veces, porque trabajè en un periòdico de estos gratuitos y los dueños no vendìan publicidad invasiva, ni la portada tampoco, pero nunca me pagaron, porque nunca les dio el dinero de la publicidad y porque abusadores hay en todas partes…que te puedo decir, creo que esta discusiòn nunca tendrà fin.

  2. Se decía que los empledos de las operadoras telefónicas que competían con esa nueva marca, parodiaban la campaña que usaba la m en palabras como Mágico, Maravilloso, Margarita, etc. diciendo: sácaMelo.

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