– Bueno, me haces una crónica del asunto, bien colorida, con mucho detalle, el color de la corbata, la actitud del hombre, etc., etc., bueno, tú sabes…

Carlos Croes no era mi jefe directo en El Universal, en 1994-1995. La verdad es que nunca llegué a entender bien aquel esquema bicéfalo del diario de Platanal. Croes tenía a su cargo unos periodistas, que le reportaban directamente: el de Judiciales, el de Militares, la de Política, pero las notas siempre pasaban por manos del jefe de Información ‘Pepe Flores’ o del coordinador ‘Tomás Vélez’.

Además había unos periodistas “satélites” que también le hacían trabajos especiales a Croes, como Miguel Salazar, que luego fundó el semanario Las Verdades de Miguel.

Como reportero de Ciudad, yo nunca recibía la pauta directa de él, pero eventualmente me llamaba y me pedía algún trabajo.

Aquel día se lanzaba como precandidato de Copei Humberto Calderón Berti, en un acto en el hotel Hilton. No sé qué pasó con la reportera de Política pero me pusieron a mí a cubrir aquel “caliche” y a hacer una crónica.

Regreso del acto y sigo al pie de la letra la instrucción. Corbata verde con pepitas azules, entusiasmo, tambores, globos, consignas, militantes entusiasmados y la declaración de Calderón nutrían aquella crónica. Al terminar de escribir le llevo el original a Croes, pero no ha llegado. Se lo entrego entonces a ‘Flores’, que empieza a medio leerla por encima.

– ¡Pero qué güevonada es esta, chico! No, no no, escribe una nota plana, bien sencilla, una notica, nada de adornitos-, recibo la contraorden.

Me quedo paralizado. Uno me dice una cosa, otro me dice otra. En eso viene entrando Croes, quitándose el paltó.

– ¿Me hiciste la crónica, Fernández Nays? Pásamela para acá.

Se la quito de las manos a ‘Flores’ y se la doy a Croes.

– Eso mismo es, así la quería. Gracias, contesta el jefe de Redacción y envía la nota a editar.

No era la primera vez que quedaba entre el fuego cruzado de órdenes y contraórdenes de los jefes.

En 1994 hubo un apagón en Caracas. ‘Flores’ me pide una crónica de lo que ocurre en la calle: el caos del tránsito, los negocios, la gente nerviosa, lo que se comenta. Salgo con Cohen que se pierde por las calles para tomar sus fotos.

Al volver a la redacción, ya ha regresado la luz y comienzo a escribir la nota. Casi terminando el texto, Cohen me lanza sobre el escritorio un montón de gráficas -se imprimían en papel fotográfico, blanco y negro- y empiezo a hacer una selección. A cada una hay que hacerle la leyenda. Eligo las ocho que, en mi criterio, reflejan la noticia del día.

Me paro con el original doblado, las fotos impresas dentro y la hoja con las leyendas. Entrego todo el material a ‘Flores’ que lo primero que hace es revisar el material gráfico. Retira dos o tres fotos que quiere para primera página y me pide las que sobraron.

Viene conmigo al escritorio y entonces empieza él a hacer una selección. Cambia todo. Me entrega  ocho nuevas imágenes y me dice: “Hazle las leyendas”.

No he terminado de reescribir las leyendas y se me acerca Croes.

– ¿Cómo te fue? Déjame ver las fotos del reportaje.

(Pensamiento: C_D_L_M con estos tipos).

Croes revuelve todas las imágenes, saca unas, deja otras y hace su propia selección.

– Lleva estas que están mejor, escríbeles las leyendas y me la entregas.

‘Flores’ se vuelve a acercar a mi puesto.

– ¿Y las leyendas de las fotos que te dí?, pregunta.

– Aaah, nojoda, pónganse de acuerdo, ¡¡¡ya he escrito 24 leyendas!!!

‘Tomás Vélez’, un periodista de la llamada Vieja Guardia de risa escandalosa y muy particular, suelta la carcajada: “¡Jajajajajajajaja!”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>