Cuando fui jefe de Sucesos de El Nacional (2005-2007) una de las cosas que me tocó aprender fue el argot, cuasi policial – cuasi malandro, con que algunos periodistas se referían a los hechos.No se trata sólo de los terminos y neologismos que utilizan los delincuentes, sino de variantes del argot policial migrados al lenguaje reporteril.

Debo decir que no todos copiaban el “diccionario” aunque, como es natural, al estar en permanente contacto con fuentes policiales y algunas veces con los delincuentes, es inevitable ver que el texto recoje parte de esos términos.

Es lo que ocurre con todas las fuentes. Un redactor de beisbol, obviamente, tiene que recurrir a términos como robo de base, cuadrangular, wild-pitch, base por bola, etc., etc.

Entiendo que el deber del reportero es entender esas claves para después traducirlas a sus lectores y no simplemente vomitarlas en el texto.

Me pasaba a mi con el lenguaje diplomático cuando cubría cancillería. Un día hubo una noticia sobre el buen oficiante de la ONU para la controversia fronteriza entre Venezuea y Guyana y yo, erróneamente, me referí al mediador. Son figuras jurídicas muy distintas. La jefa de prensa del MRE me lo hizo saber cuando ya había sido publicada la nota. Fue una de las razones que me hizo entrar a la especialización de Derecho y Política Internacionales de la UCV.

Pero el caso de sucesos es bien particular. No hablo de escribir sospechoso, sujeto, homicida, intercambio de disparos, plagio, hurto… esas son palabras de uso frecuente y que no tienen nada de particular ni llaman a la duda. Me refiero a un argot más callejero.

– Aquí lo que traigo es “mortadela”-, me decía un redactor al referirse a la crónica de los homicidios del fin de semana que suelen recoger los lunes.

Y cuando terminaba de escribir todas sus notas y se iba, venía hasta el escritorio, lanzaba la última nota impresa y me decía:

– Bueno, individuo, 40 y pa’ la cola. Nos vidrio.

El 40 es un código policial con el cual se indica que un aparente caso no tiene mayor trascendencia y la comisión se retira.

– Al bichito lo quebraron, o lo pusieron a mirar pa’dentro.

Malandrismo en grado de pureza 99% según el cual una persona ha sido asesinada.

Cuando llegó al extremo del uso de la jerga fue un día en que estaba apurado por salir y quería que le indicase los espacios de sus noticias, es decir, la cantidad de texto que debía escribir.

– Bueno, mi pana, dime ya mis medidas, ¡eso es meando y sacudiendo!

3 thoughts on “Argot de sucesos

  1. Yo tambien hice la especializacion de la UCV en Politica y Derecho Internacional que casualidad! habia como todo clases muy utiles y otras bueno, sin comentarios… Lo que si lamento es que nunca entregue la tesis, en ese entonces trabajaba como Productora de Prensa Internacional de El Observador y creo que el trabajo me consumio el tiempo, ni modo. Ademas el pais ya era una locura cronica!!!

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