El Nacional. 2005. Puerto Escondido. 11:00 am. Estoy en la oficina de Política revisando cuestiones y veo por el vidrio que viene MHO directo hacia mí. Le sigue un sujeto alto, cincuentón, bigotudo, algo calvo, en traje y corbata. Los dos se meten en la oficina.

– Antonio, mira. El es Bernabé Castillo, un empresario. Que alguien le tome unas declaraciones que va a dar y le publicas la nota mañana, me pauta MHO.

Con la misma se retira y me deja al sujeto. Lo hago sentarse mientras oteo el horizonte en busca de alguna víctima. Para este tipo de asunto se suele recurrir a los pasantes, aunque ello depende del grado de “galapaguismo” del sujeto en cuestión. Aquello pelao, no veo a nadie.

Le busco conversación mientras hago tiempo.

– Entonces, dígame Sr. Castillo. ¿De qué se trata?

– Bueno, sabe que soy el futuro presidente y voy a derrotar a Hugo Chávez en estas elecciones.

En un segundo pasan un poco de ideas en mi cabeza. Sí, las mismas que puede hacerse cualquiera.

– Ajá, ¿y cómo hará eso?

– Muy fácil, tengo el respaldo de 90% de la población.

Y las ideas de aquel segundo se multiplican.

En eso diviso a la víctima: Vanessa Gómez Quiroz, que para entonces era pasante de un departamento que llamaban la Base de Datos. Jamás me lo agradecerá en esta vida.

Los dos se retiraron a una mesa. Vanessa tomó las declaraciones. El hombre se marchó y la negra hizo una nota mínima, de menos de 500 caracteres, para publicar en una pieza que llamaban el cabecero, una nota pequeñita al principio de la página con una fotito.

Más vale que no. Castillo se sintió en la gloria. La llamaba todas las semanas para dar una declaración de lo que fuese. Yo le reconocía la voz, un poco ronca, áspera, preguntando por “la licenciada Gómez Quiroz” y transfería la llamada ipso facto.

– Negraaaa, para ti…

Vanessa respiraba profundo y me dedicaba con cariño una mirada asesina.

Luego el hombre enviaba unos sobres de manila, dirigidos expresamente a ella, que contenían unos escritos en los que se presentaba como “Futuro Presidente Electo de Venezuela”, declaraciones, etc., etc., con unas fotos en las que ¡lucía la banda presidencial!

A veces llegaba al periódico intempestivamente y MHO lo llevaba a política o me llamaba para que enviase a alguien. ¿Y quién iba? Esa misma.

Un día le dije a MHO muy seriamente que yo pensaba que el tal Castillo estaba un poco mal del güiro, pero nada. El hombre seguía llamando y viniendo.

Un día la negra se rebeló: “¡No, jefecito, no lo atiendo más! ¡Búscate a otro, o a otra!”.

– Laylaaaa, ven un momento.

3 thoughts on “El futuro presidente electo

  1. jajajajajjajajajajajajajajajaj Antooooooooooooooooooooooooo esto está buenísimoooooooooooooo!!! Me reí demasiado en seriooooooo. Me he leído todas tus anécdotas con detenimiento. Me encantan todaaaaaaas!!!!! Deberías escribir un libro jijiji. Te mando un abrazo inmenso.

  2. jajajajajajajaja… Lo mismo pasaba con quienes éramos pasantes en el entonces llamado Cuerpo C. Más de una vez me tocó bajar a la recepción y tomar la declaración de la gente que venía a protestar porque no tenía agua desde hace 10 días, o porque el hueco que estaba en la calle, frente a la casa, seguía creciendo y las autoridades no hacían (no hacen) nada. Una vez me tocó atender a una señora que venía a decir que el hijo se tuvo que ir de la casa porque los malandros del barrio, Fulano y Mengano, lo quería matar. Creo que le dije que esa información era más para Sucesos, pero igual oí tooodo el cuento de la señora, tipo 3 de la tarde (hora en la que tenía que entregar mi notica para salir corriendo a la UCAB. Menos mal que El Nacional quedaba en El Silencio. Ahorita no me imagino haciendo ese maratón).

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