dragonesEs un asunto relacionado con la proxemia, esa distancia intangible entre una persona y otra, que marca el terreno del respeto o lo invasivo. A veces, dependiendo del interlocutor y de la circunstancia, se rompe la línea fronteriza y causa una cierta incomodidad. Uno se separa un poco, con alguna discreción, y el otro se vuelve a acercar. Uno echa la cabeza hacia atrás, pero el entrevistado insiste en romper la frontera, como si le hiciera falta alguna cercanía íntima. Seguir leyendo

rayoEl argot del periodismo en Venezuela, no solo es variopinto, sino curiosísimo. Un ‘rayo’ es una tarea de última hora, una pauta imprevista o la prolongación de algo que se suponía más breve, que obliga a quedarse en el sitio donde está la fuente de la información, o a plantarse un buen rato en la propia redacción hasta conseguir la noticia.

Reportero que se precie se ha calado su buen ‘rayo’ y hasta más de uno. Seguir leyendo

lemontHabía que irse siempre con cuidado con ‘Marco Lemont’, el ilustrador del periódico. Igual dibujaba una genialidad con gracia, que ponía a los editores en aprietos. Nunca era suficiente hablar con él sobre el sentido de la ilustración. El final entregaba su interpretación y uno, por cuestiones de apremio periodístico, o la tomaba o la dejaba. Seguir leyendo

invitación a comerEl hombre está sentado frente a su máquina de escribir. Las mangas arremangadas hasta la mitad del brazo. Las manos sobre el teclado. La camisa desabrochada en el cuello. La corbata con un gran nudo que ha aflojado. Cabecea hacia la izquierda en cámara lenta y regresa a su sitio. El hombre se ha quedado dormido escribiendo un texto. Muchas horas de trabajo. Por la mañana en un gabinete de prensa hasta las cuatro de la tarde. A las 6:00 pm entra al turno del diario hasta más allá de la medianoche, o la hora que le marquen las eventualidades. El agotamiento lo vence. Los ojos semiabiertos. Casi se le oye el ronquido a tres metros de distancia. Seguir leyendo

kapuscinski, kapuEn tres ocasiones pude compartir algunos momentos con el periodista polaco Richard Kapuscinski, mejor conocido como “el reportero del mundo” debido a sus magistrales crónicas sobre los países en los que le tocó ejercer como corresponsal de la agencia polaca de noticias, trasladadas a libros de antología como Ébano (mi favorito), El Imperio, El Sha, La Guerra del fútbol, Un día más con vida. Seguir leyendo