preguntar altarA quién en el ejercicio de la profesión no le ha pasado. Creo que a todo reportero alguna vez le ha tocado ese papel. Yo he contado en este espacio algunas de las mías. Uno hace un comentario o una pregunta impertinente que cae pesada o mueve a la risa, más por despiste o simple ignorancia que por sacar la piedra, aunque a veces sí es por joder un poco. Y mete la pata hasta el fondo. Seguir leyendo

desirée santosLo recuerdo con claridad, Desirée. Fue un mediodía soporífero, en las escaleras del concejo municipal. Estábamos ahí un grupo de reporteros esperando que saliera un concejal, un director o hasta el alcalde mismo a ver si había una noticia importante. Lo de siempre. Plantón. De pronto entraste al edificio y nos viste. Saludaste con cariño a Vanessa Davies, que cubría por El Nacional y a otros viejos compañeros. Me viste de arriba abajo, casi como un escaneo, y preguntaste: ¿Y este portuguesito quién es? Y luego comenzamos a bromear con el tema, porque tú sí eres descendiente de lusitanos: Santos Amaral. Seguir leyendo

Nos llaman aparte a Milagros y a mí. Caras serias, cierta inquietud. Vamos a salón de reuniones. Un periódico en la mano. Frases encerradas en círculos, anotaciones en los bordes. No saben de dónde salió esa información, quién la autorizó, cómo es posible que haya salido. Los ojos buscan responsables, las miradas se cruzan. Hay dudas flotando en el aire. Un súper jefe lanza una pregunta-dardo: “¿Será que tenemos un infiltrado?” Seguir leyendo

Me faltaba todavía un trecho del recorrido para llegar al periódico y el carro comenzaba a fallar. La aguja de la temperatura subía, el volante temblaba. El viejo Ford Fairlane 500 de mi padre, con el techo de vinil desconchado, la tapicería levantada de tanto sol, era una auténtica cafetera ambulante. Era domingo, lo recuerdo. Tenía guardia. No conseguí bombas abiertas. Como pude, llegué a la avenida Urdaneta a 20 kilómetros por hora. Ni siquiera conseguí entrar al estacionamiento. Me paré en la calle, casi en la puerta de El Universal. La trompa del carro era un dragón humeante. Seguir leyendo

dragonesEs un asunto relacionado con la proxemia, esa distancia intangible entre una persona y otra, que marca el terreno del respeto o lo invasivo. A veces, dependiendo del interlocutor y de la circunstancia, se rompe la línea fronteriza y causa una cierta incomodidad. Uno se separa un poco, con alguna discreción, y el otro se vuelve a acercar. Uno echa la cabeza hacia atrás, pero el entrevistado insiste en romper la frontera, como si le hiciera falta alguna cercanía íntima. Seguir leyendo

rayoEl argot del periodismo en Venezuela, no solo es variopinto, sino curiosísimo. Un ‘rayo’ es una tarea de última hora, una pauta imprevista o la prolongación de algo que se suponía más breve, que obliga a quedarse en el sitio donde está la fuente de la información, o a plantarse un buen rato en la propia redacción hasta conseguir la noticia.

Reportero que se precie se ha calado su buen ‘rayo’ y hasta más de uno. Seguir leyendo